Ómicron preocupa a los industriales por temas logísticos y por disponibilidad de materia prima

Julio
Julio Sánchez – Jefe de Información en Cuatro Total.

Todos conocemos las implicaciones sociales y económicas que vivimos por la pandemia de COVID-19, y que ahora amenazan con prolongarse debido a “Ómicron”, la nueva variante del SARS-CoV-2; sin embargo, a este desafío microscópico, se le suman también el cambio climático y la disponibilidad de materia prima plástica, un material que, a pesar de las ‘fake news’ o la mala propaganda, ha evolucionado hasta convertirse en indispensable.

La inestabilidad de los servicios derivada de la pandemia de COVID-19 ha sido histórica para todas las empresas a nivel mundial. Las limitantes comerciales en los puertos y aduanas –primero por el cierre de fronteras, y luego por la escasez de contenedores y buques–, ha sido un dolor de cabeza para los industriales, pero, principalmente, para el consumidor final que ha tenido que prescindir de un sinfín de productos de importación.

No es para nadie un secreto que la cadena logística se vio gravemente afectada por el COVID-19 y, por lo menos, en los últimos años, los retrasos y los altos costos, como el aumento dramático de los fletes marítimos, han sido una tendencia, hasta ahora, insuperable.


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Si bien el cliente era dueño del mundo logístico antes del SARS-CoV-2 –exigiendo servicios más rápidos y costos cada vez más competitivos–, ahora todo ha cambiado. Según expertos en supply chain, los servicios logísticos tendrán que repensar cómo organizar la cadena de suministro y buscar nuevas opciones para contrarrestar las limitantes impuestas por la pandemia.

Hay que señalar que, a pesar de dos años intensos, todavía no vemos una solución a corto plazo y, aunque quisiéramos tapar el sol con un dedo, es muy probable que, por Ómicron, cuyas múltiples mutaciones sugieren un mayor riesgo de reinfección, continuemos experimentando cierres en las fronteras y otras disrupciones, como nuevas oleadas de COVID-19 alrededor del mundo.

Sólo química

Mientras que representantes de ONGs y anónimos utilizan las redes sociales para atacar al plástico, la industria del plástico no solo sigue proveyéndonos de aplicaciones hoy día inconcebibles en un teléfono celular, un automóvil o un avión, sino que también nos ayuda a hacerle frente al COVID-19 con caretas, cubrebocas, jeringas, equipos médicos, contenedores de vacunas COVID, entre otros.

Desafortunadamente debido a los paros de las plantas en Texas por tormentas invernales, a principios del 2021 se presentó una gran escasez en el abasto tanto de resinas importadas como poliolefinas en general, así como de petroquímico básicos como el P-Xileno, Butadieno, Acrilonitrilo y Propileno.

Según reportes de IHS Markit, se cerró alrededor del 65% de la capacidad de Propileno de Estados Unidos. Esto ocurrió previo a la aplicación de la vacuna COVID y cuando el consumo de resinas plásticas crecía exponencialmente para soluciones médicas y de protección de tipo personal.

Aunque la certeza de proveeduría de materia prima plástica redujo para todos las actividades económicas donde el plástico es fundamental, la buena noticia es que, en general, hay nuevos temas de inversión que están emergiendo en la industria del plástico, por lo que existe un potencial de crecimiento.

Adicionalmente, el nuevo eje competitivo y la desglobalización, así como la concientización de los consumidores y las nuevas normativas representan hoy una oportunidad de desarrollo en el sector, que podemos decir con seguridad que la era del plástico apenas comienza.

Aliados estratégicos 

Pese a la reactivación China, el principal proveedor y cliente de México en materia de resinas y plásticos transformados sigue siendo Estados Unidos.

Como refiere Aldimir Torres, presidente de la Asociación Nacional de Industrias del Plástico (Anipac), trece nuevas plantas de Polietileno (PE) en la primera ola de nuevas empresas de 2017-2019 “aumentarán la capacidad de PE de Norteamérica en un 35%, a más de 27 millones de toneladas métricas por año (tm/año)”. En tanto que, las 15 plantas programadas para comenzar a funcionar hasta la década de 2020, “impulsarán esa capacidad general en otro 26% a 34 millones de tm/año”.

Al margen de esta perspectiva alentadora a largo plazo para la industria, el ingeniero también destaca que, ante la escasez actual de estos materiales, “este podría ser el momento de los recicladores que cuenten con capacidad y calidad suficiente para abastecer resinas de PE, PP (Polipropileno) y otras», ya que, a decir del experto, se percibe un crecimiento del reciclaje, especialmente de resinas de polietilenos donde corporaciones enteras como Braskem o Indorama Ventures han incorporado resinas ‘verdes’ como parte de sus políticas globales.

Julio Sánchez es Jefe de Información en Cuatro Total.

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