El futuro es hoy: 5G y Edge Computing

El futuro es hoy: 5G y Edge Computing
Chirs Wright – CTO, Red Hat.

La 5G y el edge computing pueden transformar la forma en que vivimos y lo estamos comprobando a diario.

Como oriundo de la costa oeste de los Estados Unidos con domicilio actual en New England, he pasado tiempo disfrutando de explorar las montañas de New Hampshire. A pesar de ser pequeñas en comparación con otras grandes cadenas montañosas del mundo, las White Mountains (así se llaman) impresionan por su particular topografía y su resiliencia frente a las inclemencias meteorológicas.

El Monte Washington —su pico más alto con 1917 metros— es testigo del “peor clima del planeta”. Durante más de 60 años, este pico se atribuyó el récord de la ráfaga de viento más veloz de todo el mundo, a la increíble velocidad de 372 km por hora registrada en 1934.

En este contexto, el tecnólogo que hay en mí no puede evitar analizar las posibilidades del edge computing en geografías remotas del planeta donde, por lo general, no existen los grandes centros de datos ni la conectividad continua.


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Para mí, el edge computing es la capacidad de cristalizar los casos de uso transformadores que hoy sueñan las empresas y llevar la toma de decisiones en tiempo real a lugares remotos. Puede tratarse de una fábrica o un tren rugiendo a lo lejos, el hogar conectado de una persona o su automóvil andando a toda velocidad en la autopista.

O incluso en el espacio. ¿Quién pensaba que estaríamos usando Kubernetes en el espacio? Es así. Red Hat colaboró junto con IBM para llevar el edge computing a la Estación Espacial Internacional.

De los mapas a las aplicaciones y mucho más

¿Recuerda haber tenido que usar un mapa de papel para ubicarse al conducir? Yo sí y, por cierto, extraño la época en que trazábamos en el mapa el recorrido en automóvil durante las vacaciones de verano en familia.

Saltemos al presente: pensemos en las aplicaciones que damos por sentado en nuestros teléfonos u hogares que nos permiten modificar nuestra ruta en tiempo real para evitar el tránsito o monitorear y permitir el acceso a nuestras casas, al punto tal que definen cómo interactuamos con nuestros entornos y entre nosotros. Sin embargo, no hace mucho tiempo, la mayoría de estas cosas eran inimaginables. Apenas teníamos tecnología de nube, estábamos realizando la transición de 3G a 4G y habían aparecido los teléfonos inteligentes.

Pero era una época en la que muchas personas desarrollaban mejoras a partir de tecnologías básicas. La convergencia de tres tendencias tecnológicas terminó por presentar una oportunidad sumamente revolucionaria: un servicio de transporte manejado por dispositivos móviles, nativo de la nube, que te lleva a donde desees.

Hoy estamos creando la próxima ola de tecnologías que se convertirán en elementos tan incorporados a nuestras vidas y tan indispensables en nuestro quehacer cotidiano que nos preguntaremos cómo fuimos capaces de vivir sin ellos. ¿Está preparado para vestirse con prendas con sensores que le indiquen cuán sano se encuentra?

Las posibilidades de las tecnologías de borde son igual de apasionantes. Todo comienza por la fusión del mundo digital con el físico. Si sumamos una conectividad ubicua —aprovechando una plataforma 5G y edge común— podemos transformar la forma en que las tecnologías operativas interactúan con el mundo físico. Y eso cambiaría todo.