¿Es válido dormir en horario laboral? ¿Qué tan productivas son las siestas clandestinas?

En tiempos normales, el “mal del puerco” era una batalla que se peleaba en casi todas las oficinas después de comer, sin embargo, en la cuarentena este mal perdió seguidores para dar paso a nuevas prácticas como las siestas clandestinas que muchos niegan, pero que son una realidad. Pero, ¿dormir en horario laboral es bueno para la productividad?

Para identificar que está pasando con el sueño de las personas durante la cuarentena, la Facultad de Medicina de la UNAM en colaboración con la Universidad Veracruzana e investigadores de Colombia y Costa Rica realizaron un estudio para conocer las condiciones de sueño de más de 5 mil personas de 27 países de Latinoamérica entre el 4 de abril y el 22 de junio de 2020.

Uno de los resultados más sobresalientes de esta investigación es que las personas cambiaron sus hábitos de sueño y se están acostando y levantando más tarde, lo que les ha provocado “arrastrar sueño” por varios días e incluso bajar su productividad laboral.


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Se estima que en condiciones normales (salir de casa para ir a trabajar) un sueño no reparador generaba un impacto en el ausentismo laboral de 1.4 a dos veces más frecuente en trabajadores con insomnio.

El panorama con la pandemia ha cambiado porque si bien, los trabajadores no reflejan ausentismo físico, se presenta bajo rendimiento que afecta en las actividades laborales, por ello, tomar alguna de estas siestas clandestinas podría ser la mejor opción para mantener un buen desempeño mientras se trabaja desde casa.

¿Por qué la falta de sueño impacta en el rendimiento laboral?

Especialistas de la Clínica de Trastornos del Sueño de la Facultad de Medicina de la UNAM señalan que el insomnio, los síndromes de sueño insuficiente, la apnea e hipopnea son frecuentes entre la población mexicana y aquellos que los padecen presentan alteraciones en la memoria verbal, aquella donde se almacena información numérica; memoria alternativa, que son recuerdos de conocimientos adquiridos o personales; además de presentar ‘microdespertares’ que provocan que no llegue oxígenos a los pulmones, cerebro y al cuerpo, lo que afecta significativamente al rendimiento.

El poder de “echarse una pestañita”

Estudios señalan que las siestas son poderosas porque:

  1. Alivian la somnolencia casi de inmediato.
  2. Mejoran el estado de alerta durante varias horas después.
  3. Mejoran los tiempos de reacción, el funcionamiento cognitivo, la memoria a corto plazo e incluso el estado de ánimo.

Aunque tomar una siesta larga ayudará a sentirte más renovado, está comprobado que las siestas cortas son más poderosas y el tiempo ideal es de 20 minutos, ya que en este lapso aún no se logra llegar a un estado más profundo, pero provee de descanso. Además, según los expertos, en 20 minutos no se experimenta ningún sentimiento de lentitud o somnolencia, como los que se podrían tener cuando se duerme por un tiempo más prolongado.

Como una última sugerencia, si buscas nuevas alternativas para dormir mejor por la noche y rendir al 100 durante el día, hay una app que ayuda a recargar energía gracias al descanso, sueño profundo y meditación. Se llama Tila® y está disponible en Google Play y App Store.