“El barón rojo”: una leyenda de la Primera Guerra Mundial

Erick
Erick Daza – Estudiante de historia y Difusor de la Historia en YouTube.

De la caballería a los controles de un avión, así fue como comenzó la historia de una leyenda de la aviación: Manfred von Richtofen, mejor conocido como “El barón rojo”.

Richtofen nació el 2 de mayo de 1892 en la localidad de Breslau, Prusia, actualmente Polonia. Hijo de una familia aristocrática y de tradición militar, nuestro protagonista decidió seguir los pasos de su familia y también se enlistó en los Ulanos, la caballería alemana, donde se formó como cadete durante la Primera Guerra Mundial.

De la caballería, Manfred von Richtofen fue enviado a la infantería, donde ganó la Cruz de Hierro por su heroísmo en los pocos enfrentamientos en los que estuvo presente, pero, según él, estaba aburrido, así que decidió pasar de la tierra al aire.

Lo curioso es que, para aquel tiempo, la aviación no existía como tal, estaban experimentando, y como los voluntarios siempre son buenos, lo aceptaron.


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Es aquí donde la leyenda de “El barón rojo” comienza; de hecho, era muy malo manejando aviones, al grado de que estrelló uno cuando trataba de aterrizar. De todas formas, seguía siendo parte importante por la falta de voluntarios.

 

Suerte de principiantes

Conoció a Oswald Boelcke, su maestro, gracias a quien tuvo la oportunidad de hacer misiones diferentes a las de reconocimiento, las cuales consistían en volar por el frente oriental tomando fotos para informar a sus superiores.

Por la influencia de su mentor, fue seleccionado para ser parte del escuadrón de caza Jagdsstaffel o Jasta 2 que, dicho sea de paso, era muy prestigioso.

El 17 de septiembre de 1916 fue a su primera batalla, la cual resultó exitosa. A partir de ahí, “El barón rojo” solo iría más alto. Von Richtofen superó las 40 victorias de su maestro y además derribó al británico Lanoe Hawker, el piloto más temido hasta el momento.

Una nueva misión

A sus 24 años, después de la muerte de su maestro, en 1916, Richtofen recibió el liderazgo del escuadrón Jasta 11, mismo que pasaría a conocerse como “El circo volador”. Esto se debe a que Richtofen pintó su avión de rojo, de ahí que le llamaran “El Barón rojo”, y después de eso, todos los integrantes del escuadrón pintaron sus aviones de colores relacionados. Posteriormente los colores ya eran tan variados que no necesariamente debían estar relacionados con el color rojo.

Para 1917 Richtofen ya había derribado 80 aviones y dirigido 58 misiones, toda una proeza para la época. Para rematar, el “Abril sangriento” sería donde “El circo volador” llegaría a su punto más alto, peleando contra los británicos.

Richtofen derribó 22 aviones, destacando especialmente un día que abatió cuatro aviones mientras el suyo tenía el motor en llamas. Al final de esa campaña, los británicos habían perdido 245 aviones y los alemanes solo 66. Consecuencia de esto, “El circo volador” se haría más grande con la integración de otros cuatro escuadrones a sus filas.

Gajes del oficio

El 6 de julio de 1917 Richtofen fue derribado, pero no murió, solo quedó ciego de un ojo así que sus labores siguieron adelante. Su última batalla fue en la localidad francesa de Cappy.

“El circo volador” salía a otra misión y en esa ocasión el primo del barón iba con ellos. Una regla que tenían era que los novatos debían alejarse del combate si es que el escuadrón entraba en uno.

Después de un largo camino, se encontraron con dos escuadrones enemigos donde también había un novato; la batalla comenzó y ambos pilotos inexpertos volaron más alto para evitar el conflicto.

Wilfrid “Woop” May, el novato británico trató de comenzar una batalla con el primo del barón, pero este huyó hacia el combate y fue ahí donde Richtofen trató de derribar a “Woop”, haciendo que el líder del escuadrón enemigo, Arthur Roy Brown, persiguiera al barón.

El barón rojo

Una de tantas balas disparadas posiblemente le dio a Richtofen, lo cual hizo que descendiera, pero no estaba muerto. Siguió persiguiendo a “Woop” hasta que llegaron a territorio enemigo donde artilleros australianos descargaron cartuchos contra el avión rojo de Richtofen. No se sabe si fue alguno de estos artilleros o si fueron los disparos de Roy Brown, pero ahí fue donde cayó “El barón rojo”.

Existen muchas preguntas sobre por qué el afamado y experimentado alemán cometió tantos errores en combate. Algunos dicen que fue por la emoción de la batalla porque en ese momento podría conseguir su victoria 81, otros dicen que fue el daño cerebral que había sufrido por el disparo, el cual lo dejó tuerto.

Lo que es seguro es que el apodo no solo venía del color de su avión, también era por su comportamiento en batalla. Al proceder de una familia de la aristocracia, los valores morales de Richtofen estaban afianzados, no disparaba hasta destrozar un avión. Cuando veía que comenzaban a bajar, los dejaba ir. Este comportamiento hizo que ejércitos enemigos se presentaran en su funeral para mostrar sus respetos: soldados británicos cargaban su ataúd, soldados australianos disparaban salvas en su honor.

Erick Daza es Estudiante de historia y Difusor de la Historia en YouTube.