Infraestructura digital, vector de sobrevivencia en crisis

Los países cuyos sectores financieros han invertido en infraestructura financiera digital llegaron más fácilmente a sus poblaciones más necesitadas durante la pandemia, según ha revelado el «Microscopio Global 2020» sobre el entorno para la inclusión financiera.

El índice, elaborado anualmente por The Economist Intelligence Unit con el apoyo de BID Lab, BID Invest, el Centro para la Inclusión Financiera (CFI) y la Fundación Bill y Melinda Gates, analiza cómo 55 países emergentes abordan la inclusión financiera a través de variables como la regulación, las infraestructuras, la protección al consumidor o la estabilidad e integridad financieras.

Este año el estudio se ha enfocado en la crisis sanitaria mundial provocada por el Covid- 19 y proporciona datos sobre el papel que ha jugado la inclusión financiera en las respuestas gubernamentales a la crisis para apoyar a los individuos en situación de vulnerabilidad, a los pequeños negocios y a las instituciones financieras enfocadas en los hogares más pobres.

Las consecuencias económicas de los cierres fronterizos y los confinamientos decretados para mitigar la extensión de la pandemia han impactado en mayor medida a las poblaciones más vulnerables. De los 55 países analizados por el Microscopio, 44 realizaron transferencias de dinero para los más necesitados y, a pesar de que las condiciones varían de país a país, queda demostrado que la infraestructura digital que incluye altos niveles de servicios de identificación, telefonía celular y cuentas financieras permite a los gobiernos distribuir las ayudas frente a la Covid-19 de una manera más rápida y eficiente.

De los países con los índices más altos en el capítulo de infraestructura digital, 19 implementaron programas de emergencia para la entrega de efectivo y 14 de ellos son de América Latina y el Caribe (ALC).

Perú y Colombia lideran el ranking del «Microscopio Global 2020» y son los únicos países del índice que obtienen los valores superiores en las cinco categorías analizadas, seguidos de cerca por Uruguay, México y Argentina, lo que confirma, un año más, el liderazgo de ALC en inclusión financiera. El informe destaca, además, que Brasil, Guatemala y Jamaica experimentaron los mayores avances en la región gracias a sus esfuerzos para reforzar el ecosistema de servicios financieros digitales.

El Microscopio señala que 50 de los 55 de los países analizados tienen sistemas de identidad que se encuentran al menos parcialmente digitalizados y que contribuyen a facilitar el acceso a servicios financieros. Sin embargo, no es suficiente para incorporar a todos y, especialmente, puede dejar fuera a millones de mujeres, que de por sí se encuentran entre la población más vulnerable y que tienen niveles más bajos de acceso a telefonía móvil y de identificación.

El informe pone de relevancia que, a pesar de que más de la mitad de los países del índice no han adoptado métodos electrónicos de “conoce a tu cliente” (e-KYC, por sus siglas en inglés), 11 de ellos han relajado sus requisitos para abrir cuentas de manera remota durante la pandemia, lo que ha permitido la apertura de 60 millones de nuevas cuentas a nivel mundial en países con un entorno propicio preexistente o que adaptaron rápidamente sus normas. 

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Según el documento, para evitar riesgos sistémicos muchos gobiernos han apoyado a las grandes instituciones financieras; sin embargo, la respuesta para proteger a las instituciones financieras enfocadas en los pobres (microfinancieras, cooperativas, proveedores de pagos, entre otras) ha sido heterogénea.

El Microscopio alerta de que un estancamiento de las microfinancieras y de las instituciones financieras no bancarias representa un riesgo social, dado que prestan servicio a más de 140 millones de clientes de bajos ingresos a nivel mundial.

Finalmente, advierte del aumento de fraudes financieros durante la pandemia y que, junto con la preocupación sobre la privacidad de los datos, pueden suponer riesgos para generar confianza en el sistema financiero entre los nuevos clientes y para promover el aumento del uso de los servicios financieros digitales. Únicamente 22 de los 55 países incluidos en el estudio de este año cuentan con una protección integral de los datos financieros de las personas y sólo 18 tienen una entidad con la capacidad suficiente para aplicar la protección de datos.

Por ello, el Microscopio hace un llamado a las autoridades financieras para que se adapten y protejan a los consumidores, poniendo como ejemplo a países como República Dominicana, que cuenta con uno de los marcos legales más completos para investigar y perseguir los delitos cibernéticos.

Fuente: Banco Interamericano de Desarrollo.