Salud mental y vocación en el adolescente

Patricia Saracho Becerra, psicóloga clínica; directora de la Escuela de Psicología de CETYS Universidad.

Descubrir la vocación es una gran tarea que contribuye a la salud mental y emocional de las personas en general y de los adolescentes en particular, ya que ello fortalecerá su confianza, autonomía e identidad.

Una etapa fascinante de la vida del ser humano es la adolescencia, pues en ella se abre un mundo de oportunidades, de sueños, de ideales, de emociones intensas, de mayor conciencia de sí mismo. Durante esa travesía quizá le asalten múltiples temores, ya que se pregunta, ¿para qué nací?, ¿qué voy a hacer con mi vida?

En medio de la inseguridad que puede provocar dejar atrás la infancia, el adolescente se ve confrontado a la toma de decisiones y responsabilidades, entre las que se encuentra elegir o inclinarse por la profesión a la que se dedicará las próximas cinco décadas de su vida, lo cual en esa etapa puede resultar complejo, y despertar muchas emociones.

Encontrar su vocación es un concepto más amplio que se asocia a descubrir el propósito de vida o llamado (del latín vocatio, llamado), y elegir su carrera profesional forma parte de ello.

Colaborar con una salud mental sólida

Ahora bien, ¿cómo ayudarle a elegir su carrera y contribuir a su vocación? Primero, el adolescente requiere tener la certeza de que es una persona con muchos talentos y nació para algo muy importante. Para que eso suceda alguien tiene que decírselo una y otra vez, especialmente sus padres o personas que lo han criado. Ello fortalecerá la autoestima y le ayudará a creer en sí mismo, a enfrentar obstáculos y aprender de los fracasos.

En segundo término, pero de igual importancia, deberá conocer y manejar su carácter y temperamento y conocer sus fortalezas, debilidades, intereses y capacidades, para relacionar esto con las profesiones que existen.

A fin de cuentas, la elección de carrera adecuada es una expresión más de su personalidad, y en esa búsqueda muchos adolescentes se sorprenden al identificar que, desde la infancia, a través de sus intereses y juegos preferidos, conocían de alguna manera a qué se querían dedicar en su vida adulta.

Estos procesos pueden ser una exploración por cuenta propia o, también, acudir a un psicólogo experto en lo que se conoce como orientación vocacional. Esta fase requiere tiempo para pensar en sus decisiones y autoconocimiento.

Exploración y conocimiento propio

Por supuesto deberá explorar las opciones de carrera para lograr el empate y descartar los campos que no le interesen. Quizá menos relevante pero importante a considerar es el factor geográfico: las posibles ubicaciones en las que se oferta la carrera elegida, así como su exigencia económica.

Los adolescentes que se saben amados, valiosos y respetados, y cuentan con conocimiento propio y de las ofertas de carreras en México o el extranjero, se encuentran más protegidos y fortalecidos en su salud mental, emocional y conductual que aquellos que viven desorientados, con una autoestima deficiente y viviendo en el desamparo aprendido.

La adolescencia es un diamante en bruto que tiene todo para brillar, pero ello exige amor, tolerancia, paciencia, entendimiento, límites, escucha por parte del adulto que ha decidido acompañarlo en el proceso de crecer.